Me levanto del suelo, tambaleándome, me siento aturdido, como si un camión me hubiera pasado por encima. No me quedan fuerzas, tan sólo actitud, y no mucha.
Mi gesto es confuso, no se sabe si serio, sin anodino, si vencido, si pensando mi último golpe fatal.
Me duele el tiempo, el pasado, los anhelos, mis dedos muertos, y mis ojos que no pueden llorar.
A treves de un pequeño cuadradito me asomo al mundo.
Escondido en una caja, oscura y fría.
Mis manos desean acariciar, la hierba, el metal frío, el pelo de un gato, tu piel.
El último round, no quiero levantarme de la lona.
Mi alma ensangrentada y mis nudillos partidos.
Mi mirada es fija, mis ojos muertos.
KAS-TI(a)GO
desde ese lugar que nadie puede robarme.
domingo, 2 de agosto de 2026
Décimo quinto round.
sábado, 1 de agosto de 2026
Noches de verano.
Mientras doy el paso que cruza el meridiano de este eterno y fugaz verano, me paro a pensar en el aire. Relativizo todo, paro el tiempo en mi mano, miro mi pasado-futuro, albergo ilusión y esperanza y a la vez lloro por dentro.
Pienso, sobrepienso, imagino, me recreo en una mera ilusión.
Me gustaría no estar roto, pasado de vueltas, no tener ese cable que falla y no me deja sonreír tanto como me gustaría y como pudiera merecerme.
Mis manos están frías en este infernal verano que nos matará. (Al menos un poco esta noche.)
Mis manos están frías de no tocar, de no acariciar, de no modelar ese barro y esa carne.
Mis ojos vacíos de tanto mirar al abismo, me oigo rugir y gruñir, camino despacio, haciendo crujir las hojas secas bajo mis pies, en este bosque oscuro, a oscuras, que recorro con los ojos cerrados.
Otra noche de verano, insomne, pensando en las calamidades del mundo, sin apenas poder hacer nada que no sea acariciar las ideas con la punta de mis dedos.
Quisiera un mundo mejor, aunque eso conlleve exterminar a gran parte de la población.
martes, 30 de junio de 2026
Cansado.
Me siento cansado.
Se lo contaba esta mañana a un amigo, de pie, al sol, sin fumarnos ningún cigarrillo.
- Tío, estoy cansado, no es sueño, no es dolor, es cansancio.
+ Ya será menos, tampoco es para tanto. ¡Ni que hubieras corrido una maratón!
- Si, lo sé, puede que me queje por vicio - le decía, ya bajado el tono - pero es que entre trabajar por la noche, no dormir por el día, conducir kilómetros, para volver al punto de partida, de trabajar por la noche, no dormir y seguir corriendo con los ojos cerrados...
Cansado, no triste, no abatido, no rendido.
Necesito unas vacaciones, solo, solo necesito unas vacaciones solo.
Perderme unos días, sin rumbo, sin horizonte.
Mis pies pesan, mis ojos duelen.
miércoles, 24 de junio de 2026
Esperando el amanecer.
Sentado.
Sentado y sólo.
Sentado, sólo y ebrio.
Aquí estoy, esperando, como un niño el día de reyes.
Esperando una nueva oportunidad.
Una fatua ilusión.
Otra oportunidad.
Me siento en el borde del camino, dejando a mi espalda el destino.
No quiero pensar, estoy cansado ya.
No quiero pelear, estoy cansado.
Le sonrío al horizonte.
No quiero pensar.
Mi estúpida sonrisa parece un desafío.
Sonrío, aún recuerdo su voz.
Esperando el amanecer.
Puede que hoy me vuelva a hablar.
miércoles, 13 de mayo de 2026
¿Y tú cómo pasas tus noches?
Noches enteras delante de una pantalla, tecleando, esperando, delirando.
Noches en silencio, dando vueltas a una cama vacía, mirando a la oscuridad.
Nunca he tenido problemas para dormirme, si para mantenerme durmiendo.
Nunca he querido estar despierto del todo, no tengo tanta tolerancia al dolor.
Caminar por una fina línea entre estar narcotizado y ser consciente de lo que ocurre a mi alrededor, mantener esa lucha contra uno mismo. Intentar reconocerse en el espejo, no llamar mucho la atención, sonreír con esas pequeñas cosas que nos cruzamos en la vida, respirar muy fuerte y oler la tierra mojada...
Hay tantas cosas...
Pero aquí estoy, despierto, a una hora indecente de la madrugada, lanzando señales de huno a la otra punta del planeta, intentando convencerme que tampoco soy tan mala persona y que tal vez, sólo tal vez, algún día, alguien me quiera, aunque esa persona simplemente sea yo.
Paso las noches oyendo la naturaleza al otro lado de ese cráneo, intentando que mi mirada se acostumbre la oscuridad del abismo.
Paso las noche evadido, para no ver que hay al otro lado del espejo.
jueves, 23 de abril de 2026
Tenso como la piel del tambór.
Demasiadas noches en un hospital como para no defender con uñas y dientes la sanidad pública.
Demasiadas horas frente al ordenador intentando solucionar problemas ajenos, como para no defender los servicios públicos.
Gente a mi lado, que aún respira.
No veo diferencias en los tonos de piel.
Y entreviendo levemente como funciona este tinglado.
Sabiendo que tan culpables son los que nos despojan como los que callan, se encojen de hombros y se dicen "total, si no se puede hacer nada."
He visto tantas veces alinearse el oprimido junto al opresor.
Que apenas me sorprende nada.
Mientras me quede voz, me queden manos, me quede presencia.
Sé donde estoy y hacia donde voy.
Luther King dijo: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el estremecedor silencio de los buenos”.
lunes, 20 de abril de 2026
Encerrado en una canción de Los Suaves.
Me despierto antes de que suene el despertador. (da igual ala hora que lo programe).
Lleno el petate con algunos alimentos, lo necesario para sobrevivir, nada de lujos, todo milimétricamente calculado.
Me visto despacio, con cariño, sin prisa.
No ocupo mucho tiempo en el excusado.
Grapa de aguan en la cara, chequeo rápido, dientes y a la calle.
Aún de noche, ni un coche, ni un ruido, alguna farola que tintinee a mi paso.
Y creo que por fin puedo decir que lo logré, ya no tengo miedo, ya no siento pena, ya no hay ápice de ilusión en un nuevo amanecer... En eso me he convertido. En otro ser productivo y consumidor. Indolente, ciego, sordo y mudo.
Ocho horas frente a una pantalla que me anula, que me aplasta, que me oprime.
Comer en silencio. Limpiar en silencio. Acostarme en silencio.
Incluso ya no sé si me duele.




